La formación de jóvenes en hotelería, y otras carreras afines al sector turístico, crece en importancia en nuestro país porque abre oportunidades concretas para sus estudiantes en el país y el exterior. Para conocer más detalles entrevistamos a Martín Monzeglio, empresario uruguayo del sector hotelero y turístico, con formación en gestión hotelera, marketing y comunicación.
Monzeglio ha desarrollado su carrera en cadenas internacionales y lidera Monzeglio Hotel Marketing. Además, desde 2018 dirige el Instituto Turístico Hotelero del Uruguay (ITHU), referente en la formación de profesionales de la hospitalidad con inserción laboral tanto a nivel local como internacional.
Sobre el Instituto Turístico Hotelero del Uruguay, su director comenzó expresando: “Desde hace más de tres décadas trabajamos con una mirada global. Nuestros programas están diseñados con visión internacional y contamos con docentes que han desarrollado su carrera en distintos países en empresas líderes”, explica. Esa base permite que muchos egresados logren insertarse en cruceros, cadenas hoteleras, restaurantes y emprendimientos gastronómicos fuera del país. “Además, fomentamos el aprendizaje técnico de idiomas, la formación en habilidades prácticas reales y una mentalidad profesional adaptable a distintos mercados”.
Manifiesta que esa proyección internacional se sostiene en una actualización constante de la propuesta académica. El instituto mantiene un vínculo directo con la industria, lo que le permite ajustar contenidos y metodologías de forma permanente. “Tenemos una dinámica académica muy activa. Escuchamos a empresarios, egresados y docentes para actualizar contenidos, metodologías y equipamiento”, señala.
Explica que en esa línea, “se incorporan tendencias clave como la sostenibilidad, la innovación en experiencias gastronómicas, el uso de tecnología en la hotelería y nuevas corrientes culinarias. “La clave es que la formación no sea solo teórica: buscamos que el alumno experimente situaciones reales de servicio, producción y gestión”, afirma, destacando la necesidad de “formar profesionales versátiles en un sector en constante cambio”.
En paralelo, los cursos cortos surgen como una opción cada vez más demandada por quienes buscan una rápida inserción laboral. Con propuestas en áreas como sushi, bartender, barista y panadería, el instituto apunta a un público diverso. “Están pensados para personas que quieren iniciarse, emprendedores, trabajadores que desean reconvertirse o incluso aficionados que buscan profesionalizar su pasión”, explica Monzeglio.
Se trata de rubros con alta demanda tanto en Uruguay como en el exterior. “Un curso de bartender o barista puede abrir puertas en bares, cafeterías, hoteles, eventos o cruceros. En sushi o panadería, muchos egresados optan por emprendimientos propios o inserción en restaurantes”, agrega. A su vez, destaca que el acceso a la formación es una prioridad: “Tenemos un portal de becas donde cualquier persona puede aplicar para obtener apoyo y profesionalizar su pasión”.
La calidad de estas propuestas se apoya en un enfoque práctico que busca diferenciarse de otras ofertas. “Nuestro diferencial es la combinación de trayectoria, práctica real y docentes referentes en la industria. No son cursos demostrativos: el alumno produce, prueba, corrige y aprende haciendo”, subraya.
A esto se suma el acompañamiento personalizado y el cuidado del entorno de aprendizaje. “Queremos que cada persona se lleve herramientas concretas para trabajar o emprender, y también una experiencia motivadora que le permita proyectarse en el sector”. En ese camino, también juega un papel clave HOSPI, la feria laboral impulsada por la institución. “Es la única feria 100% de oportunidades en hospitalidad. Reúne a más de 80 empresas y el año pasado hubo más de mil ofertas laborales reales”, destaca.
El crecimiento de Montevideo y del país como destino turístico refuerza la importancia de este tipo de formación. “Cumplimos un rol estratégico. La calidad del servicio turístico depende directamente de la formación de su capital humano”, afirma.
La dimensión de la industria respalda esa afirmación. “La hospitalidad genera uno de cada diez empleos en el mundo. En Uruguay, más de 120.000 personas viven directamente de este sector”, señala, subrayando su impacto en la economía y su proyección a futuro. “A medida que el país se posiciona mejor, la capacitación se vuelve clave para competir a nivel regional e internacional”.
De cara a quienes están evaluando dar sus primeros pasos en este camino, el mensaje combina entusiasmo y responsabilidad. “Les diría que se animen, pero que elijan bien dónde formarse. Es una industria apasionante, con oportunidades de crecimiento, viajes y desarrollo personal, pero que exige compromiso y vocación de servicio”.
En ese sentido, insiste en la importancia del entorno educativo. “Formarse con práctica real y contacto con la industria puede marcar la diferencia entre aprender una técnica o construir una verdadera carrera”. Y los resultados parecen respaldarlo: “Más de 10.000 graduados trabajan en todo el mundo, en todos los continentes, en hoteles, gastronomía y turismo, lo que demuestra el alcance de una formación conectada con las demandas reales del sector”.